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Después de la pandemia: la actualidad de los niños en Colombia

La actualidad tiene un tinte diferente por la influencia de la pandemia por el Covid-19 y su interacción es también especial en las vidas de las niñas y niños en Colombia. ¿Cómo es el presente de los niños? Las respuestas son inquietantes.

El impacto de la pandemia en la niñez

Ha pasado más de un año desde que se decretó la alerta mundial por la pandemia del Covid-19. En Santa Marta, Paola no logra conciliar el sueño, ya no tiene ganas de jugar, acaba de cumplir 5 años, está preocupada porque todos los días siente temor por el coronavirus. En Bogotá, Camilo lleva comiendo solo dos veces al día desde que sus padres quedaron sin empleo en mayo del 2020. María, de 8 años, vive en el corregimiento El Chorrillo (Nariño), no tiene celular, tampoco computador, ni Internet; intentó seguir con sus clases en marzo y abril del 2020 pero tuvo que dejar de estudiar para dedicarse a las tareas del hogar cuando dejó de entender y atender las clases virtuales, lleva más de seis meses sin estudiar y no parece que pueda regresar pronto*. 

Acabas de leer un párrafo de ficción más cercano a la realidad de lo que parece. Veamos cada pieza del rompecabezas frente a la situación actual de las niñas y los niños en Colombia, de acuerdo con las cifras del informe “La pandemia tiene en crisis los derechos de la niñez” de NiñezYa publicado en febrero del 2021.

 

Datos sobre los niños y niñas en la actualidad

Las cifras y datos evidencian que la actualidad de las niñas y niños en Colombia se ha tornado aún más difícil de manera transversal frente a la garantía de todos sus derechos. En consecuencia, se han aumentado las brechas que ya existían en las zonas rurales y urbanas de las diferentes regiones del país. Un panorama que está afectando de forma directa el bienestar de los niños y el desarrollo del país. A continuación el detalle de cinco dimensiones principales:

 

Salud física

El número de muertes maternas en 2020 sobrepasó el que se había registrado en cada semana epidemiológica de 2019

Fuente: NiñezYa, 2021

Frente al aumento de las muertes de las madres, los estudios demuestran que las niñas y niños que sufren la pérdida de sus madres durante los primeros 42 días después del parto tienen menos probabilidades de sobrevivir con respecto a niñas y niños que no pasan por esta situación. Un suceso que también dificulta su acceso a la leche y cuidados maternos clave para su desarrollo.

La pandemia también impactó en las dinámicas del acceso a la salud y la atención médica dificultándola o interrumpiéndola del todo, bien sea por restricciones a la movilidad, pérdida de confianza en el sistema de salud y cambios en las prioridades de atención.

En diciembre del 2020, el 34,1% de hogares consultados dejó de ir a consultas médicas para el desarrollo infantil desde que se implementó la cuarentena.

Fuente: NiñezYa, 2021

Otro de los aspectos con impacto en la salud en la primera infancia es la pérdida de ingresos en las familias con niñas y niños en Colombia, obligándolas a disminuir la calidad de alimentación, aumentar la desnutrición y el sobrepeso; condiciones que representan la vulneración a uno de sus derechos fundamentales que garantizan su bienestar presente y futuro.

Antes de la cuarentena el 89,3% de los hogares consumía en promedio tres comidas al día; después de la cuarentena el número bajó a 69,6%.

Fuente: Encuesta Pulso Social DANE – diciembre 2020 en NiñezYa, 2021

Con estas cifras, el informe de NiñezYa concluye que el efecto de la pandemia en nutrición implica el atraso de cuatro años en los esfuerzos por erradicar la desnutrición crónica en primera infancia, niñas, niños y adolescentes.

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Salud mental

El escenario anterior está directamente relacionado con la salud emocional, en ese sentido, tanto las madres, padres y cuidadores sufren nuevos trastornos que también se reflejan en sus hijos con consecuencias profundas. 

El informe de NiñezYa afirma que “la falta de interacción social, la limitación en las demostraciones de afecto y el hecho de vivir en un contexto en el que la mayor parte del tiempo se experimenta miedo, pueden afectar el cerebro social o la inteligencia emocional, al igual que el desarrollo de habilidades cognitivas, sociales y de comunicación no verbal, especialmente cuando ocurre en los primeros años de vida”. 

Asimismo afecta de manera distinta a quienes perdieron a sus seres queridos durante la pandemia y frente a las brechas sociales y económicas en las diferentes zonas del país. El impacto emocional es más evidente en Santa Marta, Pasto, Neiva, Medellín y Montería.

El 42,8% de los consultados sienten preocupación o nerviosismo.

Fuente: Encuesta Pulso Social DANE – diciembre 2020 en NiñezYa, 2021

Educación

Las consecuencias de las dificultades emocionales afectan la capacidad de concentración de las niñas y niños en Colombia y asimismo el rendimiento escolar, al perder la motivación para seguir aprendiendo sumada a las dificultades económicas ya mencionadas que impactan de manera aún más profunda su salud y capacidad de desarrollo.

Para el 35% de las personas con rol de cuidado consultadas, los estudiantes se sienten más ansiosos respecto al periodo previo de clases no presenciales.

Fuente: Centro Nacional de Consultoría, Universidad de los Andes y Probogotá – 2021 en NiñezYa, 2021

Si bien las cifras pintan el presente de los niños después del 2020, las consecuencias permanecen a largo plazo e impactan de forma directa la economía y desarrollo del país como lo evidencia el siguiente hallazgo: cuando los niños y niñas que dejan de asistir al preescolar por tres, seis y doce meses se refleja en la pérdida entre 0,1% y 16,5% del PIB.

Sin mencionar un reto decisivo frente al acceso al derecho fundamental a la educación ahora mediado por las tecnologías de la información. Ya en 2018 se registraba que el 76% de los hogares rurales y el 50% de los hogares municipales no contaban con computador como lo informó el DANE.

8 de cada 10 estudiantes en colegio privado tienen acceso a internet de alta velocidad, y 5 de cada 10 estudiantes de colegio oficial tienen acceso a internet de alta velocidad.

Fuente: Centro Nacional de Consultoría, Universidad de los Andes y Probogotá – 2021 en NiñezYa, 2021

La falta de acceso a internet y a dispositivos tecnológicos para avanzar con las clases virtuales aumentó la deserción escolar en el 2020 pero la triplicó en el 2021, un escenario que ha afectado más a niñas (78%) que a niños (68%).

 

Juego y ocio

El juego es un derecho fundamental de la niñez que en ocasiones queda en segundo plano desde la perspectiva de los adultos, sin embargo, las niñas y niños desarrollan sus habilidades sociales, cognitivas y su lugar en el mundo a través del juego.

La falta de relacionamiento social y el aislamiento también le han hecho una mala jugada a este aspecto de la primera infancia. Parece que la nueva actividad para suplir el ocio en la niñez es dormir y trabajar.

42% de niñas, niños y adolescentes entre 6 y 18 años pasan la mayor parte de su tiempo en actividades de trabajo.

Fuente: NiñezYa, 2021

De acuerdo con varios estudios, las niñas y niños que gozan del derecho al juego desarrollan capacidades sociales como la empatía, la autorregulación y la expresión de emociones. También competencias ciudadanas relacionadas con la autonomía, el manejo de conflictos y la concepción de las reglas.

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Participación

El juego incentiva en las niñas y niños de Colombia y el mundo la formación de criterio y participación ciudadana. La niñez al ser titular de derechos prioritarios, tienen voz y voto, un aspecto que se tiende a olvidar y en la actualidad sienten que su voz no se tiene en cuenta.

Solo 34,6% de niñas, niños y adolescentes aseguran que las personas adultas les han pedido su opinión, aunque al final son los adultos quienes toman las decisiones.

Fuente: NiñezYa, 2021

Al contrario, la niñez sufre maltrato y violencia interpersonal, física, sexual y psicológica que también aumentó en los últimos años a pesar de la disminución de registros por la dificultad que implica su protección cuando viven con sus agresores y están lejos del alcance de las entidades y profesionales que pueden restablecer sus derechos, una situación también evidenciada por el informe.

 

El futuro de los niños

Si bien las cifras son desalentadoras. Es ahora que más debemos velar por el cuidado integral de las niñas y los niños en Colombia para revertir la situación y acelerar su desarrollo para la prosperidad del país.

Exigir una alimentación completa y saludable, acceso a la salud y su retorno seguro a las aulas; también incentivar el respeto, el amor y el juego será fundamental para crear nuevos escenarios de crecimiento e intervenir a tiempo para cuidar la primera infancia. Tener siempre presente que sus derechos prevalecen frente a los demás segmentos de la población. 

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Bibliografía

1. La pandemia tiene en crisis los derechos de la niñez

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